Entre la pena y la nada, elijo la pena

“No es que pueda vivir, es que quiero. Es que yo quiero. La vieja carne al fin, por vieja que sea. Porque si la memoria existiera fuera de la carne no sería memoria porque no sabría de qué se acuerda y así cuando ella dejó de ser, la mitad de la ceremonia dejó de ser y si yo dejara de ser todo el recuerdo dejaría de ser. Sí, pensó. Entre la pena y la nada, elijo la pena”.

William Faulkner. Las Palmeras Salvajes. De la traducción de J.L. Borges, en la editorial Edhasa.

Imagen: Creo que soy un soñador © Ben Goossens

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