¿Nos habita el sarcasmo?

Entre el sentido del humor y el sarcasmo o la ironía, ¿dónde está el límite? No todos somos Dr. House, en consecuencia, pienso en voz alta ¿no sería conveniente que nos tomáramos en serio los temas serios? Quiero decir, aquello que nos duele, preocupa, ocupa, molesta, apasiona, amamos, nos interesa, es nuestra responsabilidad… ¿No habrá otros modos, otras maneras de expresarlo? ¿Y si intentamos con una dosis de respeto hacia quienes nos rodean?

Por mi trabajo de docente de TIC (Tecnologías de la información y la comunicación) paso bastante tiempo conectada a Internet. En consecuencia, me encuentro dentro del grupo de personas que, eventualmente, puede caer en la infoxicación, esto es, en el riesgo de que más información sólo provoque mayor confusión, al bloquear la capacidad de análisis y procesamiento. 

Como explica Gabriela Ensinck, las TIC han invadido el ámbito laboral, de estudio y también la vida familiar y privada de las personas. Tal vez no tengamos en cuenta que cada vez que subimos un video o una foto, escribimos un comentario en una red social o alguien lo hace por nosotros, el dato queda registrado en forma indeleble. Muchos usuarios, sobre todo los más jóvenes, no son conscientes de esto. 

Ahora, es entendible que ocurra con los más jóvenes, pero ¿qué nos sucede a los adultos? ¿Necesitamos de las pantallas para obtener visibilidad? ¿Y cómo la logramos? ¿Dejamos de ejercitar la capacidad de análisis y procesamiento de la información y reducimos nuestra participación a publicar imágenes que se suponen ingeniosas? 

Las representaciones irónicas, las burlas, la mordacidad, ¿qué aportan? Con la frase “El sarcasmo ya vive en ti” publicitan, desde la TV, la repetición de la serie del famoso médico. ¿Nos habita el sarcasmo y nos impide reflexionar y posicionarnos como prosumidores críticos? 

No resto importancia a la comunicación visual, al contrario. Entiendo que el lenguaje audiovisual tiene preponderancia en la actualidad y brinda múltiples posibilidades, ahí radica mi interés en descubrir el límite entre las necesidades de expresarnos libremente, usar el sentido del humor para manifestarnos y la utilización de la burla como un instrumento para denostar. 

¿Es la falta de respeto la vía que elegimos para hacer uso de nuestros derechos y libertades? 









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