Saber irse

Saber irse. Cuando lo que brindamos no alcanza, no es suficiente, no es valorado. Cuando no hay reciprocidad. Cuando aún es tiempo de poder guardar en el corazón y en la memoria, sentimientos de respeto y gratitud por lo vivido. Saber irse a tiempo. Antes de llenarnos de tristeza, de desazón, de amargura. Saber irse, aunque, en apariencia no nos movamos. Saber irse, con el convencimiento de que en otros lugares encontraremos aquello que anhelamos. 

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