Qué hacer para que el consumo no nos consuma



Se lo escuché decir a alguien en la radio esta mañana: 
"Si tus amigos se burlan de vos porque tu celular es viejo, cambiá de amigos." 
Estaba hablando sobre qué hacer para que el consumo no nos consuma...


La publicación del colega Quique Quagliano, en su estado de Facebook, esta mañana, me trajo a la memoria una frase de Zygmunt Bauman, en Vida de Consumo: "En la escala de valores heredada, el síndrome consumista ha degradado la duración y jerarquizado la transitoriedad y ha elevado lo novedoso por encima de lo perdurable. [...]" El artículo es de 2007, pero conserva su vigencia. 

A mí me detonan otras versiones de “lo viejo”, además del consumismo exacerbado. La imposición social de la eterna juventud, particularmente a nosotras, las mujeres. Para mi gusto está sobrevaluado “lo nuevo”. Desde los medios o en el cotidiano se nos exige “juventud perenne”, subestimando que si hemos llegado hasta acá (las de mi generación que casi alcanzamos los 50), es porque transitamos un camino de trabajo, estudio, formación, experiencias de vida… Y, a veces, podemos caer en la tentación de no valorarnos lo suficiente, de que la autoestima decaiga, ante la comparación con el “modelo nuevo”…

En relación con los adolescentes y los consumos culturales, el sociólogo Marcelo Urresti manifiesta:"Los adolescentes, sean de la clase o de la familia que sean, no son independientes del denso entramado de instituciones y discursos que los apelan e intentan seducirlos: además de la ya mencionada escuela –que no está presente en la totalidad de los casos-, los medios masivos de comunicación, la multiimplantada publicidad comercial, el mercado de bienes de consumo masivo con sus largos e incansables tentáculos o las industrias culturales que se ofrecen en sus variados productos, son los canales de una alusión insistente y constante".

¿Cuál es la responsabilidad que nos cabe a los adultos y, además, educadores, en esta "era del hombre mercancía"? Quizás, como expresa María Isabel Presso, será cuestión de "tratar de convencer con el ejemplo". Esto nos interpela a la transmisión de valores, que nos fortalezcan como seres humanos, que reconozcan al Otro en su verdadero Ser despojado de cosas materiales, que no nos dejemos seducir por la vorágine del consumismo, ni mucho menos nos convirtamos en simples mercancías.

El comprador comprado: http://www.lanacion.com.ar/947300-el-comprador-comprado

Urresti, Marcelo: Adolescentes, consumos culturales y usos de la ciudad:

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Y, como suele suceder, el debate siguió, con aportes de Daniel Krichman, que citó a Juan Freire: Diseño para la complejidad significativa.

También, rescatando de "Apuntes e ideas sueltas", Quagliano trajo tres entradas:

Jaime Semprun, "¿A qué hijos vamos a dejar el mundo?"

Hervé Fischer, "Es más importante la ética que la tecnología para nuestro futuro".

Héctor Ciapuscio, "La tecnología debería ser una herramienta de igualación social".

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