Cansancio

Cansancio
de hablar y escuchar siempre
idiomas extraños.
Cansancio
del peso de las alas en la tierra.
Cansancio de obligarse a ser fuerte
y helar, detener, contener,
petrificar la luz, la nube, el aire.
Para después callar, sonreír,
asentir, otorgar.
Y tener miedo de la música,
del libro de poemas,
del perfume del árbol,
del color de la tarde,
porque pueden caer las armaduras,
romperse las corazas
y quedar simplemente un ser humano,
sólo, débil,
herido de silencios y palabras.

Poema de Maruja Vieira. "Todo lo que era mío". Antología poética 1947-2007. Colombia.
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2 comentarios:

  1. Penetrante, "sólo, débil", es un yo del que a veces nos cansamos sin duda.

    Un abrazo.

    Mariano

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  2. La música, la poesía, el perfume del árbol y el color de la tarde pueden hacer caer nuestras armaduras y romper las corazas; y aunque quedemos heridos de silencios y palabras, débiles, sólo así podemos ser auténticamente humanos, me parece... Un abrazo, Mariano!

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