Walter Benjamin y la experiencia del viajero

Una cosa es viajar; otra cosa es hacer del viaje una experiencia. El gran Walter Benjamin enseña esa otra cosa: desde París, que “quiebra en mil pedazos las ofrendas”, hasta el pueblito italiano que sólo se hace verdad cuando es nombrado; y, en los altos del viaje, reflexiones sobre el recordar, el relatar, el aconsejar y la felicidad del olvido.



Lo cortés. Se sabe que las auténticas exigencias de la ética, la sinceridad, la humildad, el amor al prójimo, la compasión y muchas otras quedan relegadas a un segundo plano en la lucha cotidiana de intereses. De ahí que resulte tanto más sorprendente que se haya reflexionado tan pocas veces acerca de la mediación que el hombre buscó y encontró a ese conflicto hace milenios. Es la cortesía el verdadero punto medio, el resultado entre esos dos componentes contradictorios: la ética y la lucha por la existencia. La cortesía no es ni lo uno ni lo otro: ni exigencia moral ni arma en la lucha y, sin embargo, es ambas cosas. Con otras palabras: no es nada y lo es todo, según de qué lado se la mire (...)


Fragmentos de Denkbilder, epifanías en viajes, que se publicará a principios de marzo (ed. El Cuenco de Plata).

En Página 12: "Sueños de nubes": Leer la nota completa


Imagen

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Este blog tiene moderación de comentarios. En breve, aparecerá publicado. Gracias por tu visita.