Poema: No quiero que me digan la palabra naranja...

mi planta de naranja
No quiero que me digan
la palabra naranja.
Me llega el sol,
mi casa,
y la perdida infancia.

Hubo un sabor
el ocio de unas tardes
y el agua.
Hubo una luz de gracia,
profundidad del alma.

Hubo un pájaro fino
que cantaba en el patio
del vecino.

Hubo dalias pesadas
a cuya sombra el gato
bostezaba.

¡Y en verano la fiesta
de comerse la breva
señalada!

No quiero que me digan
la palabra naranja
(ni naranja ni siesta)
Duele aquello que amaba.


Juan José Hernández

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