Los poemas de la escuela primaria (II)


El vendedor de naranjas

Muchachuelo de brazos cetrinos
que vas con tu cesta,
rebosando naranjas pulidas
de un caliente color ambarino;

Muchachuelo que fuiste a las chacras
y a los árboles amplios trepaste
como yo me trepaba cuando era
una libre chicuela salvaje;

Ven acá muchachuelo; yo ansío
que me vuelques tu cesta en la falda.
Pide el precio mas alto que quieras.
¡Ah, qué bueno el olor a naranjas!

A mi pueblo distante y tranquilo,
naranjales tan prietos rodean,
que en agosto semeja de oro
y en diciembre de azahares blanquea.

Me críe respirando ese aroma
Y aún parece que corre en mi sangre.
Naranjitas pequeñas y verdes
siendo niña, enhebraba en collares.

Después, lejos llevóme la vida.
Me he tornado tristona y pausada.
¡Qué nostalgia tan honda me oprime
cuando siento el olor a naranjas!

Si a otro pago muy lejos del tuyo,
indiecito, algún día te llevan,
y no eres feliz, y suspiras
por volver a tu vieja querencia,

Y una tarde en un soplo de viento
el sabor a tus montes te asalta,
¡Ya sabrás, indiecito asombrado,
lo que es la palabra “nostalgia”!

De: Juana de Ibarbourou – Poemas

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