Adiós, Alberto


Cuando me enteré de lo sucedido no lo quise creer. Esperé al día siguiente y, al leer tu nombre, se borraron las letras a causa de las lágrimas que, inútilmente, intenté detener.
Y recordé tu abrazo, fuerte, inmenso, y tu palabra "gracias", casi susurrada por la emoción de haber logrado tu título. Fue en el pasillo del BAPA, la noche de tu promoción, año 2002 .
Me presentaste a tu bellísima esposa, y saludé a tus tres hijos. Estabas feliz, al igual que tus compañeros.
Te recuerdo como uno de los alumnos a quienes admiraba por su extraordinaria capacidad para resolver lo que se te planteaba, de una manera original.
No entiendo, Alberto, el por qué de tu decisión. Como escribió una de tus compañeras, te vamos a extrañar... Te adeudo haberme hecho sentir, en ese abrazo contenedor y agradecido, que mi trabajo como profesora tenía una razón de ser... Y con un sentimiento de dolor, sólo puedo expresar, adiós, Alberto...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Este blog tiene moderación de comentarios. En breve, aparecerá publicado. Gracias por tu visita.