En el Día del Maestro

Cuando pensamos en escribir acerca del Día del Maestro puede suceder que nos veamos tentados a recurrir a la imagen de Jacinta Pichimahuida, esa señorita maestra, de sonrisa dulce e inmutable, que ejerce la profesión docente como un apostolado. Capaz de transmitir, a sus amados niños, contenidos y valores en igual medida, contenerlos y formarlos, interesarse por ellos y dar ejemplo de integridad y abnegación. Y no estaríamos tan errados, en realidad, si consideramos este aspecto sólo una parte de lo que significa ser maestra o maestro, en contextos actuales, y lo que ha sido, históricamente, el rol docente en las escuelas argentinas.

¿Cuáles serían, entonces, los otros aspectos a tener en cuenta?

Por un lado, entender a la docencia como un trabajo. Sí, los docentes somos trabajadores, esto es, la Constitución nos confiere, entre otros, los siguientes derechos: acceder a condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital y móvil, organización sindical libre y democrática.


Hoy, el profesorado es una de las carreras preferidas, en particular en el interior de nuestro país, como una salida laboral. Algo que también sucedía años atrás. La imposibilidad de solventar una carrera universitaria hacía que esta elección estuviera fundada en razones que difieren de lo vocacional.

Podríamos, asimismo, interrogarnos, ¿de qué hablamos cuando nos referimos a la vocación? O dicho de otra manera, ¿puede justificarse que los trabajadores de la educación debamos aceptar condiciones desfavorables en nuestra tarea, porque el imaginario social exige una capacidad de abnegación que nos concibe diferentes al común de los trabajadores?

Si bien es indiscutible que nuestra responsabilidad como educadores, nos interpela a continuas reflexiones sobre las intervenciones posibles en nuestras prácticas, lo que a su vez conlleva a acciones que intentan dar soluciones a situaciones problemáticas tanto en lo estrictamente pedagógico, como en otras dimensiones, como la institucional, y hasta social; no es menos cierto que estas exigencias, en algunos casos, nos frustran.

Porque nos reconocemos limitados, a pesar del componente utópico que muchos de nosotros portamos. Porque debemos ser concientes de que "todo no se puede". Las carencias de tipo económica, afectiva, cultural de muchos de los estudiantes con quienes establecemos el vínculo pedagógico, nos demanda una implicación que supera el mero cumplimiento de la tarea de transmisión de conocimientos.

¿Cuál es el rol de la maestra o el maestro en esta sociedad en la que la autoridad, la violencia, los límites, los valores, son puestos en cuestión? En una sociedad en la cual las niñas y niños, jóvenes y adultos que habitan las aulas demandan, de parte del maestro, una continua actualización para estar acorde a estos tiempos en que las tecnologías de la información y de la comunicación inciden en la vida cotidiana, y a su vez, crean brechas notorias. Brechas no sólo digitales sino, fundamentalmente, sociales.

Que este Día del Maestro nos permita pensar-nos, para seguir andando este camino que elegimos, o que en muchos casos, se abrió a nuestros pasos, con la convicción de que, cada uno de quienes lo transitamos, cada día, somos capaces de transformar, dentro de lo posible, y desde nuestro lugar, la realidad. Para hacer de la educación el recurso que nos habilite a imaginar un mundo más humano, más fraterno, más equitativo, más justo. Y que la imaginación obre como el motor que nos impulse hacia la utopía posible.

3 comentarios:

  1. TOTALMENTE DE ACUERDO CON TUS PALABRAS.SOY DOCENTE DEL ÁREA TECNOLOGÍA(NIVEL PRIMARIO).
    FELICIDADES EN NUESTRO DÍA!!

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  2. VF PASÓ POR "A LA INTEMPERIE"
    LEYÓ LO ESCRITO.
    PENSÓ EN EL ROL DEL MAESTRO CREE QUE COEXISTEN DIVERSAS DIMENSIONES EN LAS SENDAS DE LA EDUCACIÓN, PERO UNA DE LAS QUE MAS NOS MOTIVAN SON LAS UTÓPICAS, UNA PROYECCIÓN IDEAL DE NUESTROS SUEÑOS COMO DOCENTES. HAY CIERTOS INSTANTES (INDICIOS) EN QUE ESA UTOPÍA SE CONVIERTE EN ESPERANZA.
    VF SALUDA A LOS LECTORES DE "A LA INTEMPERIE" Y A SU AUTORA.

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  3. Grachula, muchas gracias, espero que hayas pasado un muy feliz día! Cariños.

    Vladimir, sí la proyección de nuestros sueños es esperanzadora, indudablemente, qué haríamos si no? Un beso enorme, Amigo! y gracias por estas Siempre...

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