Ne me quitte pas

Leí, no recuerdo dónde, que Jacques Brel y sus amigos habían hecho una apuesta. Quién era capaz de escribir la canción más cursi. Ganó "Ne me quitte pas". Quizás no sea cierto. Dicen que Edith Piaf expresó, al escucharlo cantar, “Un hombre no debería de cantar cosas así”.
Dejo la versión de Nina Simone:





"No me dejes, hay que olvidar, todo se puede olvidar. Lo que ya pasó, olvidar el tiempo de los malentendidos y el tiempo perdido, saber cómo olvidar esas horas que matan a veces a golpe de porqués el corazón de la felicidad. No me dejes, yo te ofreceré perlas de lluvia, traídas del país donde no llueve, araré la tierra, hasta después de mi muerte, para cubrir tu cuerpo de oro y de luz. Haré un reino en donde el amor será el rey, en donde el amor será la ley, en donde tú serás mi reina, no me dejes. Yo inventaré palabras sin sentido que sólo tú comprenderás, yo te hablaré de esos amantes que hemos visto dos veces con sus corazones entrelazados, yo te contaré la historia de ese rey que murió por no haber podido encontrarte, no me dejes. Se ha visto a veces resurgir el fuego del antiguo volcán que se creía apagado, parece que hay tierras quemadas que dan más trigo que un mejor abril y cuando llega la noche, para que un cielo arda, el rojo y el negro, ¿acaso no se unen?. No me dejes, ya no voy a llorar más, ya no voy a hablar más, me esconderé para verte bailar y sonreír, y para escucharte cantar y después reír. Déjame volverme la sombra de tu sombra, la sombra de tu mano, la sombra de tu perro, no me dejes”.

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