¿Conectados o comunicados?


Es indiscutible que la “era Internet” ha modificado las formas de relación entre las personas, permitiendo, por ejemplo que, gracias a las redes sociales, del tipo Facebook, por citar sólo una, se entable contacto con diversidad de gente, de manera impensada hace un tiempo atrás.
Ahora bien, para la psicoanalista Diana Sahovaler de Litvinoff, autora de "El sujeto escondido en la realidad virtual", de Editorial Letra Viva, "cuando entramos en el espacio virtual nos conectamos con los otros, entramos en contacto y de alguna manera aliviamos el vacío, la angustia existencial existente en todos los humanos". Sin embargo, asegura que no es lo mismo estar "conectados" que alcanzar "una comunicación".

Hablaba con un grupo de estudiantes, hace poco tiempo atrás, respecto de que se deben explicitar las fuentes de dónde se obtiene lo que publicamos en un blog. Y les comentaba acerca de un video que había visto gracias a una amiga de Facebook. Una de las estudiantes me preguntó: ¿amiga?, y subrayó la diferencia entre “amigo” y “contacto”. Respondí que tendríamos que entrar en discusión en relación con lo que entendemos por amistad, cómo la definimos; al igual que de que manera concebimos o sentimos el amor.

En la actualidad, tal como lo ha señalado el sociólogo Zygmunt Bauman, lo flexible, lo fluctuante, lo líquido, que distinguen a la modernidad líquida, han impuesto un profundo cambio a la condición humana: el fin de la era del compromiso mutuo. Este nuevo modo de concebir los vínculos sociales, sean éstos de parentesco, pareja o relaciones, tienen como características la fragilidad y transitoriedad de los mismos. Su lugar ha sido ocupado por las conexiones y las redes, que implican el descompromiso; en una red conectarse y desconectarse son elecciones igualmente justificadas; las conexiones son relaciones virtuales, de fácil acceso y salida. (Bauman, 2005)

Quienes cotidianamente establecemos relaciones virtuales, no podemos dejar de admitir que, en un chat, o escritura de comentarios o muros, se juega un poco con la fantasía, desplegando un personaje que, si bien tiene que ver con nosotros, suma algo del orden de la imaginación o idealización, que la virtualidad favorece.

"Cuando un sujeto se comunica lo que logra es ser reconocido como persona en su individualidad y eso obliga a un cara a cara, ausente en la comunicación a distancia", asevera Sahovaler de Litvinoff, y concluye que "de ninguna manera conectarse está mal, sólo que hay que tener claro que no es equivalente a la comunicación y tampoco la reemplaza".

Referencias

Bauman, Zygmunt. (2005). Amor líquido. F.C.E. Buenos Aires

Socializar por Internet puede usarse para “tapar angustia”. En: El Diario de Gualeguay

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