La violencia y el miedo

Manipulan nuestros sueños
y nuestros temores.
sabedores de que el miedo
nunca es inocente.


"Los macarras de la moral" de Joan Manuel Serrat


El viernes 20, en el salón de la escuela, nos reunimos para mirar la película Crónica de una fuga. Como expresa la reseña: "Adrián Caetano, director consistente donde los haya, rescata una historia real para hablar de los mecanismos de la violencia y el miedo al otro".

El Magister en Psicología Social Comunitaria, docente e investigador de la UBA, Gervasio Noailles, escribió un artículo en Página12, titulado Víctimas y VÍCTIMAS, en el que se/nos pregunta: ¿Quien mata debe morir?


Rosa A. Petronacci y Patricia Alkolombre afirman en El grito postergado que "Las ofensas, las humillaciones, y violaciones sufridas en la primera infancia podrían generar traumas inconscientes mudos, que intervendrán en el surgimiento de trastornos". Describen, asimismo que "la violencia psíquica incluye las formas más sutiles y explícitas del humillar, despreciar y someter al semejante ante los propios deseos. Es sinónimo de coerción, dominación, apropiación del otro. En cualquiera de sus formas es un hecho traumático".

Entonces, pensé, vivimos en una sociedad violenta, en mayor o menor medida, en lo cotidiano, en nuestros lugares de trabajo, en la familia, en la calle. Recordamos, días pasados, hechos nefastos para nuestro país, y se cumplirá un nuevo aniversario de la necia decisión de un gobernante que trajo como consecuencia la muerte de héroes nunca debidamente valorados.
¿Somos generadores de situaciones violentas, con nuestros gestos, nuestras palabras, nuestras acciones? ¿Somos víctimas de la violencia? En ese caso, ¿podemos corrernos del lugar de víctima? El miedo nos paraliza, y aquellos que lo infunden, lo saben.

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