Tener y no tener tiempo

Si tuviera tiempo... leería La aventura del pensamiento, de Savater, que compré, a principios de diciembre, para disfrutarlo en vacaciones y ni siquiera he hojeado. Vería las pelis que me han recomendado, retomaría las caminatas, ordenaría el caos de papeles, apuntes, facturas, fotocopias, haría los trámites que tengo pendientes, y que quedan "para mañana", "el lunes, sin falta", cuando termine el TP, cuando presente las actividades de los cursos virtuales, cuando....
Terminaron las vacaciones. Están las fechas para los finales de febrero/marzo. Volvimos a las escuelas, con "Docentes estudiando" (¿cuándo no estudiamos los docentes?) y el programa EnREDarse, para los acuerdos de convivencia...
Cuando tenga tiempo...


.
Aunque la tecnología nos permite resolver cada vez con mayor rapidez cuestiones prácticas, vivimos, de un modo paradójico, agobiados por la sensación de que el tiempo de que disponemos nunca es suficiente para todo lo que quisiéramos o debiéramos hacer. Las cosas que poseemos "cuanto más valiosas, más demandantes" nos imponen cuidados y preocupaciones absorbentes; por otra parte, la oferta de nuevos bienes y la proliferación de estímulos hacen que corramos una carrera desesperada para adquirirlos y disfrutarlos. A ese ritmo enajenado, se nos va la vida luchando por la esclavitud como si lo hiciéramos por la libertad e ignorando qué es el tiempo que nos consume. Por Diana Cohen Agrest.
Síntomas culturales
LANACION.com ADN Cultura Sábado 21 de febrero de 2009

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Este blog tiene moderación de comentarios. En breve, aparecerá publicado. Gracias por tu visita.