La compasión desterrada

Por Luis Kancyper (Miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina y full member de la IPA)

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El autor propone diferenciar la “memoria del rencor”, que considera “adictiva”, de la “memoria del dolor”, que “no se basa ciertamente en la subestimación del pasado ni en la amnesia de lo sucedido”.

“Yo no podía estar conmigo mismo a pesar de que me dispuse a cerrar en lo posible mis cuentas con el pasado y a establecer una nueva lucha. En cuanto estaba conmigo mismo me venía implacablemente a la conciencia el hiriente sentimiento de culpa, un pensar calamitoso. En esos casos mi desesperación alcanzaba grados tales que yo llegaba a temblar físicamente y aún a la fiebre misma sin saber qué hacer de mí para castigarme o mortificarme. Huía, pues, de todo encuentro conmigo y sólo la cólera me servía para distraerme de mí y dar un escape a mi tormento interior. Caminaba cargado de remordimientos, furioso, siempre irritado contra mí, con terrible furia y recóndita y agria pesadumbre, insoportable e insoportante”, dice un relato del escritor Eduardo Mallea.

2 comentarios:

  1. Leí tempranito este artìculo en Página de hoy...me gustó mucho porque me dejó pensando...
    Un abrazo

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  2. Interesting post my friend. have a nice day!

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