¿Te conozco?

Fulano me dijo que estás cambiada, me cuenta, algo desconcertada mi amiga.
¿Qué te dijo? pregunto, no demasiado sorprendida.
Se esfuerza en reproducir, con exactitud, los dichos de Fulano, que describen un suceso acaecido hace unos días atrás.
Sonrío. Sus palabras reflejan el hecho tal como yo lo recordaba.
Entonces, le confirmo:
-Sí, es cierto, así pasaron las cosas.
Seguimos conversando y trato de tranquilizar a mi amiga, pues se le había creado una especie de dilema: ¿Fulano me lo dijo para que te lo contara?
Le preocupaba cuál sería mi reacción ante el comentario.
Entonces, pienso ¿cambié?, ¿cómo era antes?, ¿cómo soy ahora? ¿O Fulano no me conoce?
En tal caso, ¿qué significa “conocer” a alguien?
Qué significa conocer a nuestros compañeros de trabajo, a nuestros seres queridos, a nuestros amigos?
Qué cosas sabemos acerca de sus sentimientos, sus valores, sus gustos, qué aman, qué los enoja, los conmueve, los apasiona? ¿Cuáles son sus miedos, sus sueños, sus preocupaciones?
Saber del otro implica un tiempo, una dedicación. Escuchar. Atender. Tener en cuenta.
Y aún así, ignoro si podemos alcanzar ese conocimiento, ese llegar al otro.
Puede suceder que nos crucemos con gente que nos brinda una imagen que no responde a su ser auténtico. También, a veces, nos creamos una imagen de lo que esperamos o deseamos que el otro sea.
¿Te conozco?



“y contigo aprendí que yo nací el día en que te conocí”


Edith Marquez & Manzanero - Contigo aprendi

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