Mi poema




Ella lo acompañó hasta la puerta. Él se quedó unos minutos en la vereda, callado, mirando a lo lejos. Se volvió, la besó en la mejilla, le susurró cuatro palabras al oído, y se alejó caminando.
Ella, cruzada de brazos, lo miró irse.
Entró, cerró con llave y volvió a la cocina, donde habían estado hablando durante horas.
Era una cálida noche de noviembre, sin embargo, temblaba. Quiso llorar, pero no pudo.
En su mente sonaban las últimas palabras de él, eran las mismas con que la habían rotulado años atrás… Extrañamente, también para despedirla.

Poema de amor. Joaquín Sabina Video

1 comentario:

  1. Fotografías, sonidos, palabras, silencios... vamos juntando espacios y tiempos que nos constituyen. Nos superan, pues escapan a lo cotiadiano de la vida que ni si quiera nos permiten hacer dar un mínima lágrima.

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