El Tata



Editorial I La lucha contra el antisemitismo
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lanacion.com Opinión Lunes 18 de agosto de 2008


Mi abuelo Enrique Carraud (el Tata) era hijo de Maurice Carraux, proveniente del Cantón du Valais (Suiza), y de Elisa Haffliger.
Hasta que mi padre tuvo 5 años, vivió con su esposa Elena y sus tres hijos (mi padre, el menor) en Ubajay, Palmar de Colón.

Se trasladaron a Gualeguay, donde el Tata trabajó como cartero y tenedor de libros (tenía sólo el 3º grado de escuela primaria).
Sabía hablar idish, por su fraterna amistad con la comunidad judía con la que convivió en Ubajay.
En los parajes pertenecientes a descendientes directos del General Justo José de Urquiza , se originó en 1912 el asentamiento de las primeras 50 familias judías ashkenazíes procedentes de Rusia, traídos al país por la J.C.A. (Jewish Colonization Asociation), conocida organización filantrópica, inspirada y organizada por el Barón de Hirsch, a través de su proyecto agrícola desarrollado en varios países de América.
Crecí escuchando historias de mi padre y mi tío, sobre las fiestas de casamientos judíos, el baile de la tijera, los Komaroski y otros apellidos "paisanos".
Acabo de leer en La Nación, el editorial sobre el antisemitismo, e inmediatamente recordé al Tata. Él nos legó un ejemplo de apertura, y gracias a Dios, Gualeguay es una ciudad donde han convivido armoniosamente todas las comunidades y vemos a los sirios y libaneses, judíos, españoles, italianos, o mejor, los "turcos", los "gallegos", los "gringos", los "rusos", entablando lazos de amistad y afecto. Como tiene que ser, ... me parece.

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