El Hombrecito.

El Hombrecito

En tiempos donde la banalidad se devoraba los corazones de los hombres y los alejaba cada de más unos de otros, se alzo un Hombrecito en rebelión, en rebelión silenciosa. Su labor parecía ínfima, seguro la historia grande no hablara de él, sin embargo a él estos aires no lo perturbaban, ni detenían. De a pequeños gestos fue mostrando que se podía dar un giro. Empezó por tener una confianza en la vida y en la verdad que desorientaba a todos, lo apuntaban con el dedo diciendo que sus pocas palabras eran fingidas y caricaturescas.
Modero el paso, pues vio que a su alrededor los hombres corrían como locos sin poder darse el tiempo para gozar cada instante, “nuestro privilegio, el instante” se decía sonriente. Vivió su vitalidad, percibía su energía muscular, se deleito mirando su entorno, saboreaba los frutos que el suelo le daba con detenimiento, oyó el canto de los pájaros y las grandes creaciones de la voz humana, se instruyo en las músicas y hasta pudo fusionar sus manos, corazón y melodías. Escucho a los hombres, a los que estaban cerca y a los de antaño a través de sus escritos, sus poesías y pensamientos, les dedico atención serena y paciente, pues las palabras debían ser fecundas y no solo garabatos. Amo a su tierna compañera, a sus hijos y a su familia, les dio caricias y besos en alabanza a su más insigne particularidad. “El hombre es hombre por que besa, por que ríe y llora...” Les susurraba al abrazarlos. Oró desconsolado y esperanzado, oró con rabia y con paz, pero no dejo de orar.
El Hombrecito nunca perdió su rebelión, su alma batallo en silencio, él se procuro crear un espacio de armonía donde estaba, desde el orden en lo físico hasta el orden en el espíritu, se alzo creador, un hombrecito creador del mundo, “mi parte divina señor” me dijo entre dientes mientras me apretaba tiernamente la mano.
Mariano*
*A mis Hombrecitos y compatriotas Entrerrianos, por su respeto, amabilidad y permanente enseñanza.

2 comentarios:

  1. Mariano: qué decir? nos dejás entrar en una intimidad de Amor enternecedor, nos describís entrañablemente a un Ser único, una presencia viva en el alma.
    Amigo, estamos aquí, como siempre, agradecidos a la Vida por contarte entre esa gente imprescindible, que nos acerca a lo humano. Un beso grande.

    ResponderEliminar
  2. Mariano, comparto totalmente lo escrito por Silvina. Sos un gran corazón abierto y humilde, virtudes de gran estatura en este tiempo de materialismos absurdos.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar

Este blog tiene moderación de comentarios. En breve, aparecerá publicado. Gracias por tu visita.