Las vueltas de la vida

El domingo, revolviendo cajones en búsqueda de una factura traspapelada que debía pagar, encontré un sobre con fotos del baile de la recepción de la promoción de Peritos Mercantiles de la Escuela de Comercio, digo el año: 1980,de todos modos, ya confesé mi edad.
(No suelo mirar fotos del pasado, estoy en una etapa de mi vida en la cual insisto en poner el acento en el presente y proyectar hacia adelante).
En una de ellas estoy al pie de la escalera, de la cual "bajabamos", del brazo de Javier, uno de mis queridos compañeros de curso.
Ayer recibí un mail de Javier, quien resultó ser tío de Flor, y a través de su blog, entró "A la intemperie". No nos hemos visto desde que nos recibimos, me relata parte de su vida, muy intensa, vive en el extranjero.
Rescato una de sus frases: (...) porque eres parte de mis años adolescentes cargados de eufórico idealismo.
Qué cierto! nuestros años juveniles fueron de un idealismo sin límites, con tantas ilusiones, por ese futuro que se nos presentaba como un gran enigma.
Yo nunca me fui de mi pueblo. Él ha viajado y ha vivenciado distintas experiencias. Hemos recorrido caminos tan diferentes, pero el mutuo sentimiento de afecto sigue intacto.
Qué oportunidad nos brindan estos medios de comunicación!
Reencontrarnos con gente querida, a la distancia, sorpresivamente.
Me gustaría que Javier aceptara mi invitación para participar del blog, para contarnos algo de su vida.
Gracias Flor, me convenzo cada vez más de que no existen las casualidades, la vida tiene estas vueltas, que no alcanzamos a comprender del todo, pero bienvenidas sean.

4 comentarios:

  1. Querida Sivi, estas vueltas de la vida me parecen de lo más preciosas y decime si realmente no te cargan con energía positiva. Yo he disfrutado mucho de este encuentro, me sorprendió y me encanta que así haya sido.

    besazos!

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  2. Querida Silvina, yo tampoco creo en las casualidades pero te diría que la amistad es siempre una relación larga, durable, que pude superar los inevitables alejamientos, las crisis y los confictos de la existencia. El mejor don que podemos esperar de un amigo es simplemente que exista.
    Te pondría un diez por tu entrada, demasiado común para vos, no?.
    Mejor te mando un fuerte abrazo.
    Javier

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  3. Javier: te retribuyo el abrazo. Y sí, siempre me gustó estudiar, aprender, saber. Terminé la secundaria siendo abanderada y uno de los mejores promedios de la historia de nuestra escuela...
    Sabés que eso no me sirvió para nada en la vida?
    En nuestra Escuela de Comercio encontré un lugar en el mundo. Me sentí querida por mis compañeros, por los preceptores y los profesores. Y creo que, en realidad, todos buscamos que nos quieran ( y querer, por supuesto).
    Te mando un beso enorme. Seguimos en contacto.

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  4. ¡Uy! Cuanta emoción. Agradezco haber aprendido dactilográfía, pues en este momento las lágrimas no me dejan ver ni siquiera el monitor.
    El afecto de nuestros amigos de adolescencia nunca se termina. Aunque no los veamos, siempre estan dentro nuestro, las anecdotas, las salidas, los vagos para el estudio, los inteligentes y los estudiosos.
    Qúe bueno reencontrarse. En mi caso particular, nunca pudimos hacer una fiesta de reencuentro y creo que siempre estamos acordándonos del otro.
    Admiro a los que se encuentran cada año, a los que saben hasta el mínimo detalle de sus compañeros de secundaria. Y estos relatos me llenan de alegría.
    Felicidades para los que se reencontraron.

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