Infinito tango

Soneto para un tango en la nochecita
Jorge Luis Borges
Caras y Caretas – 3 marzo 1926

Quién se lo dijo todo al tango querenciero

cuya dulzura larga con amor se detuvo

frente a unos balconcitos de destino modesto

de ese barrio con árboles que ni siquiera es tuyo?


Lo cierto es que en su pena vi un corralón austero

que vislumbré hace meses en un vago suburbio

y entre cuyos tapiales hubo todo el poniente.

Lo cierto es que al oírlo te quise más que nunca.


Arrimado a la música me quedé en la vereda

frente a la sola luna, corazón de la calle

y entre el viento larguero que pasó arreando noche.


El infinito tango me llevaba hacia todo.

A las estrellas nuevas. Al azar de ser hombre.

Y a ese claro recuerdo que buscan bien mis ojos.

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