La tarde

No hagas ruido, a ver,
si no se va la tarde.
Dile a tu alma que haga
un silencio absoluto.
Acalla ese ruido de pensamientos,
rompe ese hondo clamor de recuerdos,
ahoga ese sordo rumor de ensueños.
No seas imprudente, no hagas ruidos,
que le molestan a la tarde.
Ante ella hay que estar como una esfinge jovial,
ungida de serenos éxtasis
florecidos de silencios blancos.
Tenemos que rimar ese silencio
con el blanco silencio de la tarde.

Pero, ¿ya ves?, se va la tarde.
No pudiste amordazar el grito desbocado de tus nostalgias
y has espantado a la tarde.
Mira como huye despavorida a otro lugar donde comprendan
el silencio blanco de su alma. Y nos deja las sombras
-gran silencio negro-
para el negro silencio de nuestros ruidos.

Autor: Ángel Augier

Poeta, investigador literario, crítico, ensayista y periodista. Doctor en Ciencias Filológicas. Ha sido incluido en numerosas antologías de la poesía cubana en nuestro idioma y en traducciones a otras lenguas. Su obra poética se encuentra reunida en una antología publicada en 1980 y en "Todo el mar en la ola" en 1989.

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