Bajo el Sauce

Su sombra me llamo, la pesadez de la siesta me impidió resistirme, me recosté contra su tronco y entre sueños me llego una calma inesperada, para mis adentro me dije: ya ha pasado lo peor, una pena de años que desgasto mis fuerzas se acomodaba en mis recuerdos, el placer de lo temporal se me mostraba una vez mas, nada es para siempre, que perfecto ha de ser Dios para soportar su eternidad.
El árbol, sus hojas agitadas por un calido viento, la tarde, el sol, mi cuerpo tendido en paz, un cuadro imposible de pintar, la poesía fugaz que no se dirá, mi efímero e irrepetible momento, lo humano…

1 comentario:

  1. Senciblemente se puede ver tu alma confundida don la sombra del noble sauce, fresca, sensitiva, persistente como la sombra, perseverante como la sombra.
    Lo que escribes, Mariano, llega hondo...
    Gracias por compartirlo.

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