AMIGO DEL ALMA


Si pudiera tocar el pulso de tu corazón,
corazón que reposa en los caminos agrestes,
sería un poco más feliz, amigo del alma;
sabrías entonces que no estás solo,
que mi corazón en el tuyo golpea,
cruzando tu cerrada morada, allá entre lienzos,
libros, música y pensamientos dormidos en el aire

Pasos vacilantes,
como las hojas de otoño,
como sangre,
con esa mirada serena que me quema las entrañas;
como ese fuego encendido en la antorcha.
No hables si no quieres amigo,
pero apoya en mi hombro tu cabeza,
no te sientas solo. Quiero ser esa mano amiga
a quien recurras en las negras soledades,
que a veces te ciegan.
Entre el viento y la tempestad
y esas lágrimas prietas.

N o quiero ser ausencia extendida, ni vacía,
quiero estar llena de amistad para ti, amigo.
Quiero compartir tus temores e inquietudes
y esa sonrisa que se escapa de tus labios,
pausadamente, inquieta.
Quiero saborear las virtudes que en ti anidan,
y esas manos que embellecen un lienzo,
junto al mar, testigo de tus días.

© Carmen Calderón

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