domingo 4 de octubre de 2009

Mercedes Sosa, cantora

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Murió Mercedes Sosa, América se quedó sin voz






Zamba del cielo (de Fito Páez)

La vida es una hoguera
que quema toda ilusión.
La vida también regala
gente divina de corazón.

Las cosas siempre suceden,
las más hermosas son sin querer.
Qué suerte que hoy la alegría
tiene tu nombre y tiene tu piel.

Y alumbrados por estrellas
bajo un cielo protector
dormiremos abrazados
con la luz que da el amor
al calor que da el amor.

La vida me ha dado mucho,
pero también me quitó.
La vida es este río
de maravillas y de dolor.

La vida es una hoguera
que quema toda ilusión
se enciende la melodía,
el fuego eterno entre los dos.
Esta es la zamba del cielo
que es un regalo del corazón.

Versión de Fito Páez

domingo 20 de septiembre de 2009

Mensaje de Mons. Jorge Lozano a los Estudiantes

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Mensaje de Monseñor Jorge Lozano, obispo de Gualeguaychú por el Día del Estudiante (Septiembre de 2009)


Queridos jóvenes:

¡¡Feliz día del estudiante!!

“Los libros no muerden.” ¡Cuántas veces nos dicen esto en casa, en la escuela!

En este día te quiero contar de otros libros que tampoco muerden.

Dios nos regaló algunos. La creación entera es como un libro en el que Él escribió cosas buenas y bellas. Un libro para todos. El capítulo más importante y hermoso es el que cuenta la vida de la humanidad.

“El libro de la naturaleza es uno e indivisible.” Ella es “obra admirable del Creador y que lleva en sí una ‘gramática’ que indica finalidad. Es expresión de un proyecto de amor y de verdad”. (1)

Este hermoso libro de la creación tiene enemigos. Hay algunos que quieren acumular ganancias arrancando hojas de vida y escribiendo páginas de muerte.

Hace pocos días se habló mucho del consumo de drogas. Que no te confundan ni engañen. Drogarte te limita la vida y te acerca a la muerte. También el consumo de alcohol y esas mezclas raras que a veces te ofrecen te van debilitando. Te van borrando la tinta en algunas páginas de tu vida. Y corrés el riesgo de no acordarte dónde está tu nombre, y el de tus amigos y familia.

Dios nos creó para la vida y la felicidad. El camino no siempre es fácil, lo sé. Más de una vez nos encontramos con piedras y obstáculos que nos frenan; y hasta surge en el corazón el miedo o la vergüenza.

No te desalientes ni te evadas.

Cada año recibimos el regalo de la Primavera para alegrarnos con el color de las flores, el canto de los pájaros, la luminosidad de los días. Todos los días del año Dios nos regala a Jesús para que tu vida sea una permanente primavera.

La Biblia —que significa Libro— se nos revela esto: “Tanto amó Dios al mundo que envió a su Hijo Jesús, para que tengamos vida por medio de ÉL”. (2)

Tu nombre figura en el “Libro de la vida” escrito por Dios.

Que nadie te lo borre.

Y acordate: estos libros no muerden.

Con mi cariño y bendición.

Notas
(1) Frases dichas por el Papa Benedicto XVI
(2) Del Evangelio de San Juan.


Mons. Jorge Lozano, obispo de Gualeguaychú
Gualeguaychú (Entre Ríos), 18 Setiembre de 2009 (AICA)

domingo 13 de septiembre de 2009

Notas para una posible Arte Poética. César Cantoni

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La palabra es

ambigua.


El ser,


contradictorio.


Lo real,


insondable.


La verdad,


esquiva.


Toda interpretación,


errónea.


Autor: César Cantoni

De El triunfo de lo real, MEDICALGRAF, La Plata, 2001

Más poemas de César Cantoni

Pintura: Lo que deja (acrílico). Artista: Vladimir Firpo. En Artelista

viernes 11 de septiembre de 2009

En el Día del Maestro

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Cuando pensamos en escribir acerca del Día del Maestro puede suceder que nos veamos tentados a recurrir a la imagen de Jacinta Pichimahuida, esa señorita maestra, de sonrisa dulce e inmutable, que ejerce la profesión docente como un apostolado. Capaz de transmitir, a sus amados niños, contenidos y valores en igual medida, contenerlos y formarlos, interesarse por ellos y dar ejemplo de integridad y abnegación. Y no estaríamos tan errados, en realidad, si consideramos este aspecto sólo una parte de lo que significa ser maestra o maestro, en contextos actuales, y lo que ha sido, históricamente, el rol docente en las escuelas argentinas.

¿Cuáles serían, entonces, los otros aspectos a tener en cuenta?

Por un lado, entender a la docencia como un trabajo. Sí, los docentes somos trabajadores, esto es, la Constitución nos confiere, entre otros, los siguientes derechos: acceder a condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada; descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital y móvil, organización sindical libre y democrática.


Hoy, el profesorado es una de las carreras preferidas, en particular en el interior de nuestro país, como una salida laboral. Algo que también sucedía años atrás. La imposibilidad de solventar una carrera universitaria hacía que esta elección estuviera fundada en razones que difieren de lo vocacional.

Podríamos, asimismo, interrogarnos, ¿de qué hablamos cuando nos referimos a la vocación? O dicho de otra manera, ¿puede justificarse que los trabajadores de la educación debamos aceptar condiciones desfavorables en nuestra tarea, porque el imaginario social exige una capacidad de abnegación que nos concibe diferentes al común de los trabajadores?

Si bien es indiscutible que nuestra responsabilidad como educadores, nos interpela a continuas reflexiones sobre las intervenciones posibles en nuestras prácticas, lo que a su vez conlleva a acciones que intentan dar soluciones a situaciones problemáticas tanto en lo estrictamente pedagógico, como en otras dimensiones, como la institucional, y hasta social; no es menos cierto que estas exigencias, en algunos casos, nos frustran.

Porque nos reconocemos limitados, a pesar del componente utópico que muchos de nosotros portamos. Porque debemos ser concientes de que "todo no se puede". Las carencias de tipo económica, afectiva, cultural de muchos de los estudiantes con quienes establecemos el vínculo pedagógico, nos demanda una implicación que supera el mero cumplimiento de la tarea de transmisión de conocimientos.

¿Cuál es el rol de la maestra o el maestro en esta sociedad en la que la autoridad, la violencia, los límites, los valores, son puestos en cuestión? En una sociedad en la cual las niñas y niños, jóvenes y adultos que habitan las aulas demandan, de parte del maestro, una continua actualización para estar acorde a estos tiempos en que las tecnologías de la información y de la comunicación inciden en la vida cotidiana, y a su vez, crean brechas notorias. Brechas no sólo digitales sino, fundamentalmente, sociales.

Que este Día del Maestro nos permita pensar-nos, para seguir andando este camino que elegimos, o que en muchos casos, se abrió a nuestros pasos, con la convicción de que, cada uno de quienes lo transitamos, cada día, somos capaces de transformar, dentro de lo posible, y desde nuestro lugar, la realidad. Para hacer de la educación el recurso que nos habilite a imaginar un mundo más humano, más fraterno, más equitativo, más justo. Y que la imaginación obre como el motor que nos impulse hacia la utopía posible.

sábado 29 de agosto de 2009

Último piso. Pablo de Santis

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El hombre, cansado, sube al ascensor. Es una vieja jaula de hierro. El ascensorista viste un uniforme rojo. Aunque lo ha cuidado tanto como ha podido, se notan los remiendos, la tela gastada, el brillo perdido de los botones.

- Último piso- indica el pasajero. El ascensorista se había adelantado y ya había hecho arrancar el ascensor.

- ¿Cómo andan las cosas allá afuera? ¿Llueve? —pregunta el ascensorista.

El pasajero mira su impermeable, como si ya no le perteneciera del todo.

- Si, llovió en algún momento del día.

- Extraño la lluvia.

- ¿Hace mucho tiempo que trabaja aquí?

- Desde siempre.

- ¿No es un trabajo aburrido?

- No tanto. Hablo con los pasajeros. Me cuentan sus vidas. Es como si viviera un poco yo también.

- El viaje es corto. No hay tiempo para hablar mucho.

- Con una frase, o una palabra, a veces basta. Otros se quedan callados, y también eso es suficiente para mí.

Los dos hombres guardan silencio por algunos segundos. Apenas se oye el zumbido.

- Déjeme un recuerdo, si no es una impertinencia.

El hombre busca en los bolsillos. Encuentra un reloj al que se le ha roto la correa de cuero.

- Gracias. Lo conservaré, aunque no miro nunca la hora.

El pasajero siente alivio por haberse sacado el reloj de encima.

- Estamos por llegar- dice el ascensorista-. Ah, le aviso, el timbre no funciona, verá una puerta grande, de bronce. Golpee hasta que le abran.

El pasajero se aleja de la puerta de reja del ascensor. Ahora no parece tan convencido de querer bajar. El ascensorista reconoce, por el ruido de la máquina, que se acercan al último piso. Se despide:

- No se desanime si tiene que esperar. Siempre terminan por abrir.

El ascensor deja atrás las últimas nubes y se detiene.

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